COLUMNA DE:
Angel Manero

Angel Manero

Ministro de Desarrollo Agrario y Riego. Ingeniero Agroindustrial con Maestría en Administración de Agronegocios. Consultor senior en Desarrollo Productivo y Negocios Agrarios.
11 diciembre 2017 | 09:21 am Por: Angel Manero

UNO MAS PARA EL REZO

UNO MAS PARA EL REZO
Algunos años atrás escribí un artículo con este título, allí relataba cómo hace muchas décadas en mi tierra -Cañete- se solía acudir a rezar a la casa de quien caía enfermo, con la posible convicción de que a más creyentes pidiendo por el convaleciente, se llegaba de mejor forma ante el padre eterno.

En analogía, muchas veces la asistencia técnica llega al agricultor de diversas fuentes como proveedores de insumos, empresa compradora, ONGs, gobierno central, gobierno regional o gobierno municipal. Se da el caso que determinados agricultores son visitados por varios asistentes técnicos con paquetes tecnológicos distintos - café y cacao - y se dan casos -en la mayoría de cultivos- donde los asistentes técnicos no llegan nunca.

La última encuesta nacional agropecuaria (ENA) indicó que el año 2016 la cobertura de la extensión agropecuaria de cualquier fuente llegó al 11.4% de los productores, mostrando un modesto avance con respecto al 10% que arrojó el censo agropecuario del 2012.

SERVIAGRO que es la propuesta, de este gobierno, para potenciar la extensión agropecuaria tuvo un impulso que, aunque pequeño, bastante estratégico pues agregó tres componentes a la oferta de servicios: facilitando técnicos a los gobiernos regionales, formando unidades técnicas en cooperativas y se quedó por implementar el programa de desarrollo de proveedores donde pequeños productores abastecen a una empresa agroexportadora o industrial.

No obstante, todos estos esfuerzos parciales y la limitación presupuestal que existe, evidencian que es necesario un enfoque transversal de priorización y focalización de estos servicios para hacerlos más efectivos. Este enfoque podría ser vincular una asistencia técnica subvencionada con el crédito agropecuario. Es decir, todo crédito brindado a pequeños productores podría tener un bono para asistencia técnica aportado por el Estado, buscando desarrollar y completar un mercado privado de servicios de extensión. Esto en complemento a lo anterior (fortalecer a los gobiernos regionales, potenciar cooperativas y desarrollo de proveedores)

La asistencia técnica tradicional sigue siendo un bien necesario pues acerca el Estado al productor rural y además permite brindar efectivamente otros servicios (financiamiento, sanidad, articulación comercial etc.) y sin duda esto puede ser potenciado -no sustituido- con las tecnologías de información y comunicación (TICs) 

Todo lo anterior requiere de tener un ejecutor eficiente en el MINAGRI para implementarse. Sin duda la falta de operatividad, la lentitud propia del Estado y además los candados administrativos son una limitante para que muchas iniciativas no avancen. No obstante, no hay que perder la FE.