(Agraria.pe) La exportación peruana de arándanos esconde, en realidad, dos negocios distintos que operan casi en paralelo. Así lo plantea el analista de mercados Martín Garay, quien advierte que la brecha entre el arándano fresco y el congelado no es solo de precio, sino también de calendario y de estructura de empresas exportadoras.
Según el análisis, de los 33 exportadores que embarcaron arándano congelado peruano la temporada pasada, 26 no enviaron nada de fruta fresca. En el otro extremo, 137 empresas exportaron exclusivamente producto fresco. Es decir, la gran mayoría de los actores del sector se concentra en un solo canal, con muy poca superposición entre ambos negocios.
Precios que no comparan lo mismo
En materia de precios, el arándano fresco promedió 6,65 dólares por kilo a lo largo de la temporada, frente a 2,55 dólares por kilo del congelado. Ambas cifras corresponden a la campaña 2025/26, medida de julio a junio.
"Estos precios no miden el mismo producto, y la caja tampoco es el mismo objeto", señala Garay, en referencia a que fresco y congelado no deberían leerse como versiones intercambiables de un mismo commodity, sino como negocios con lógicas comerciales propias.
Calendarios que casi no se tocan
El análisis también pone el foco en los tiempos de embarque. El arándano fresco concentra cerca del 70% de sus kilos entre agosto y noviembre, mientras que el congelado embarca en esa misma ventana solo el 38% de su volumen, y continúa despachando de marzo a junio, cuando el comercio de fruta fresca ya se ha detenido por completo.
Esta diferencia de calendario, sostiene Garay, es la que termina definiendo dos formas distintas de negociar. "El arándano peruano tiene dos mesas: la apuesta larga y la apuesta corta", explica el analista. En la mesa larga, el comprador de congelado puede elegir su mes con margen de sobra; en la mesa corta, el comprador de fresco tiene que negociar y asegurar la fruta dentro de un margen de pocas semanas.
El resultado, según el análisis, es un sector que si bien comparte la misma fruta de origen, funciona en la práctica como dos cadenas comerciales separadas, con jugadores, precios y tiempos que rara vez coinciden.