(Agraria.pe).- La inocuidad alimentaria es un factor esencial para sostener la competitividad de las agroexportaciones peruanas y preservar la confianza de los mercados internacionales, especialmente ante el incremento de las exigencias sanitarias y regulatorias.
Este fue uno de los principales mensajes del Webinar Internacional Inocua 2026, organizado por la Asociación de Productores y Exportadores de Palta Hass del Perú (ProHass) y el Instituto Peruano del Espárrago y Hortalizas (IPEH).
El encuentro reunió a representantes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la Unión Europea, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), organismos internacionales, empresas, laboratorios, certificadoras y especialistas vinculados con la inocuidad alimentaria.
Durante la inauguración, el gerente de ProHass, Arturo Medina, señaló que desafíos como la presencia de cadmio en determinados productos agrícolas deben enfrentarse mediante investigación científica, monitoreo permanente y un trabajo articulado entre el Estado, las empresas, la academia y los productores.
La agenda abordó temas relacionados con residuos de plaguicidas, metales pesados, límites máximos de residuos, controles fronterizos, certificaciones, análisis de laboratorio, trazabilidad y nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura.
Regulación y prevención
Uno de los principales temas de discusión fue la necesidad de actualizar el marco regulatorio para el registro de plaguicidas y fertilizantes, con el propósito de responder a la evolución de la agricultura y a las nuevas exigencias de los mercados.
Los especialistas plantearon agilizar algunos procedimientos, facilitar la incorporación de nuevas herramientas de manejo agrícola y mejorar el acceso de los productores a información técnica sobre productos autorizados, límites máximos de residuos y requisitos internacionales.
También destacaron la importancia de fortalecer la capacitación y la asistencia técnica a los pequeños productores, a fin de consolidar las buenas prácticas agrícolas y mejorar la gestión de la inocuidad desde el campo.
En ese sentido, recomendaron priorizar el manejo integrado de plagas, el monitoreo permanente, las medidas preventivas y el uso responsable de plaguicidas. Asimismo, resaltaron el potencial de los productos biorracionales para avanzar hacia una agricultura más sostenible.
Más allá de las certificaciones
Otro de los aspectos analizados fue el papel de las certificadoras y los laboratorios frente a un entorno comercial cada vez más exigente.
Los especialistas coincidieron en que las certificaciones son herramientas importantes para la mejora continua, pero advirtieron que no garantizan por sí solas la ausencia de incidentes. Para ello, las buenas prácticas deben incorporarse en las operaciones cotidianas de las empresas.
Asimismo, señalaron que la información obtenida mediante monitoreos, auditorías, análisis de laboratorio y sistemas de trazabilidad debe utilizarse para identificar tendencias, anticipar riesgos y adoptar medidas preventivas antes de que se produzcan alertas o rechazos en los mercados de destino.
También remarcaron que la gestión de la inocuidad no puede recaer únicamente en las áreas de calidad. Su aplicación requiere el compromiso de toda la organización, desde las operaciones y las compras hasta los recursos humanos y la alta dirección.
Durante el encuentro se abordaron, además, las crecientes exigencias de los compradores internacionales, que en algunos casos solicitan análisis adicionales a los establecidos por la normativa. Frente a ello, se recomendó sustentar las decisiones en evaluaciones de riesgo y evidencia técnica.
Inocua 2026 permitió conocer los cambios regulatorios que marcarán el comercio internacional y compartir herramientas para fortalecer la prevención, la trazabilidad y la producción de alimentos seguros, elementos fundamentales para mantener la competitividad de la agroexportación peruana.