COLUMNA DE:
Miguel Ordinola

Miguel Ordinola

Secretario Ejecutivo-Alianza de Aprendizaje Perú - Docente de Post Grado de la Pontificia Universidad Católica del Perú
21 enero 2026 | 11:41 am Por: Miguel Ordinola

Productividad Agrícola en el Perú

Productividad Agrícola en el Perú

La productividad agrícola en el Perú enfrenta un escenario de contrastes: crecimiento en agroexportaciones y persistentes brechas estructurales en la agricultura familiar.

La agricultura peruana es un pilar económico y social: aporta alimentos básicos, genera divisas mediante exportaciones y sostiene a millones de familias rurales. Sin embargo, su productividad muestra una dualidad marcada: mientras la agroexportación moderna logra rendimientos competitivos a nivel global, la agricultura familiar —que ocupa más de la mitad de la tierra cultivada— enfrenta limitaciones estructurales que frenan su desarrollo.

Si analizamos información disponible encontramos que, en el 2024, el sector agrícola creció 19.1% (en noviembre), impulsado por productos de exportación como arándanos, uvas y paltas. El crecimiento acumulado de ese mismo año superó el 6%, reflejando una recuperación tras la contracción de 2023. Por otro lado, la evidencia indica que el 51% de la tierra agrícola está en manos de familias en pobreza extrema. Solo el 19% de los productores de subsistencia tiene títulos de propiedad, menos de un tercio accede a riego y apenas el 5.7% utiliza semillas certificadas.

¿Qué factores que impulsan la productividad agrícola en el Perú a nivel agregado? Se pueden mencionar algunos de ellos: i) Agroexportación moderna (uso intensivo de tecnología, riego tecnificado y semillas mejoradas; acceso a mercados internacionales que demandan calidad y trazabilidad); ii) Condiciones climáticas y diversidad geográfica (variedad de pisos ecológicos permite producir desde granos andinos hasta frutas tropicales; lo anterior favorece la diversificación y reduce riesgos frente a fluctuaciones de precios internacionales); iii) Políticas públicas recientes (por ejemplo, el Plan Nacional de Agricultura Familiar PLANAF 2025-2027 busca reducir la vulnerabilidad socioeconómica y ambiental de más de dos millones de productores, con énfasis en acceso a riego, semillas certificadas y formalización de la propiedad).

Sin embargo, se presentan limitaciones para el aumento de productividad agrícola: i) Fragmentación de la tierra (la pequeña propiedad limita economías de escala y acceso a financiamiento); ii) Baja adopción tecnológica (el uso de semillas certificadas y prácticas modernas es mínimo en la agricultura familiar); iii) Débil infraestructura de riego (menos de un tercio de los productores accede a sistemas de riego, lo que reduce rendimientos y aumenta la vulnerabilidad a sequías); iv) Informalidad y falta de títulos de propiedad (sin seguridad jurídica, los agricultores enfrentan barreras para acceder a crédito y programas estatales); v) limitados modelos asociativos (lo que no permite el acceso a servicios, tecnología y mercados a mayor escala y con ventajas competitivas)  v) Desigualdad regional (mientras la costa concentra agroexportaciones dinámicas, la sierra y selva dependen de cultivos de subsistencia con bajos rendimientos).

Un reciente estudio publicado por el BID plantea interesantes sugerencias para afrontar el reto de la productividad agrícola en el Perú (https://publications.iadb.org/en/agricultural-productivity-latin-america-and-caribbean-what-we-know-and-where-we-are-heading): i) Priorizar las mejoras en la eficiencia técnica (la política agrícola nacional debe centrarse en fortalecer los servicios de extensión agrícola, mejorar el acceso a la capacitación técnica y promover innovaciones en la gestión de recursos, así como la adopción de semillas certificadas y técnicas de riego eficientes); ii) Abordar las restricciones estructurales persistentes  (la inversión pública debería priorizar la mejora de la conectividad rural para reducir los costos de transacción y mejorar el acceso a los mercados de insumos y productos, así como abordar las limitaciones persistentes en la educación, las habilidades de los agricultores y su capacidad de organización); iii) Implementar políticas regionales diferenciadas (aprovechar las lecciones de casos de éxito de costa y selva para potenciar las regiones rezagadas de la sierra y de esta manera reducir la brecha geográfica de productividad); iv) Invertir en tecnologías (por ejemplo cubrir la necesidad de implementar tecnologías que permitan un uso más eficiente de los recursos hídricos disponibles en el contexto de cambio climático, sistemas de alerta temprana, tecnologías digitales, prácticas climáticamente inteligentes, entre otras).

La productividad agrícola en el Perú refleja una dualidad estructural: un sector moderno y competitivo que impulsa el crecimiento económico, y una agricultura familiar que enfrenta serias limitaciones de acceso a recursos, tecnología y mercados. El reto central es cerrar esta brecha, fortaleciendo la agricultura familiar mediante políticas de riego, infraestructura productiva, formalización de la propiedad, capacitación y asistencia técnica, promoción de la asociatividad y acceso a financiamiento. Solo así el Perú podrá consolidar un modelo agrícola inclusivo, capaz de sostener el crecimiento económico y garantizar la seguridad alimentaria de su población. Ahora que estamos a puertas de un nuevo proceso electoral se deben exigir planteamientos concretos para afrontar esta problemática.