COLUMNA DE:
Miguel Ordinola

Miguel Ordinola

Secretario Ejecutivo-Alianza de Aprendizaje Perú - Docente de Post Grado de la Pontificia Universidad Católica del Perú
25 mayo 2026 | 10:20 am Por: Miguel Ordinola

El Día Nacional de la Papa en el Perú: Balance de dos décadas

El Día Nacional de la Papa en el Perú: Balance de dos décadas

La papa, cultivada en los Andes desde hace más de 8,000 años, es uno de los pilares de la identidad agrícola y cultural del Perú. En 2005, mediante la Resolución Suprema N.º 009-2005-AG, se instauró el Día Nacional de la Papa, conmemoración que se celebra cada 30 de mayo. Su propósito inicial fue doble: reposicionar la imagen comercial del tubérculo y dinamizar la demanda en un período de sobreoferta estacional (mayo-junio), cuando los precios tienden a caer.

A dos décadas de su creación, resulta pertinente preguntarnos ¿qué ha significado realmente esta conmemoración para el sector papa en el país?

En los primeros años del siglo XXI, el mercado de la papa enfrentaba tres desafíos principales: i) Caídas estacionales de precios por exceso de producción en algunas zonas de la sierra; ii) Percepción cultural negativa, asociada a la papa como alimento “de campo” frente al arroz y fideos en las ciudades; iii) Escasa industrialización, que limitaba su presencia en productos para mercados modernos y de exportación.

El Día Nacional de la Papa (DNP) surgió como un mecanismo de marketing institucional para reposicionar el producto, visibilizar su diversidad genética y fortalecer el vínculo entre productores, empresas, consumidores y Estado.

Un punto para destacar es que el consumo per cápita de papa en el Perú se ha mantenido en los últimos 15 años en torno a los 90–95 kilos por persona/año (debiendo indicar que ha aumentado en relación con las décadas 80-90, donde llegó a caer a los 60-70 kg.). En perspectiva, el DNP ha contribuido a: i) Estabilizar la demanda en meses críticos: campañas mediáticas y ferias gastronómicas han ayudado a absorber parte de la producción; ii) Diversificación de la oferta: la promoción de papas nativas en restaurantes, supermercados, empresas procesadoras, ha ampliado el abanico de variedades disponibles en zonas urbanas; iii) Revalorización cultural: la papa pasó de ser vista como alimento básico a convertirse en ingrediente gourmet, especialmente en la alta cocina y en la gastronomía en general (principalmente las variedades nativas).

Los efectos a nivel de su imagen y posicionamiento han sido significativos. La papa ya no es solo un acompañante: es protagonista.

El DNP ha generado beneficios directos e indirectos para los agricultores: i) Ferias regionales y nacionales: espacios de venta directa que mejoran ingresos y reducen intermediación; ii) Mayor visibilidad de papas nativas: diversas variedades han ganado nichos de mercado diferenciados; iii) Mayor presencia en mercados más exigentes como los supermercados, segmentos nacionales e internacionales de productos procesados y alta presencia en la gastronomía (siendo parte del boom gastronómico).

Sin embargo, los beneficios no han sido homogéneos. Los productores de la sierra baja, que concentran la papa blanca en mayor volumen, siguen enfrentando problemas de rentabilidad por bajos precios y limitada capacidad de almacenamiento y procesamiento.

El Día Nacional de la Papa ha tenido un fuerte componente de revalorización identitaria: i) Visibilización de la diversidad genética: Perú posee más de 3,000 variedades nativas, y la celebración ha servido para difundir este patrimonio único; ii) Orgullo nacional: campañas mediáticas han vinculado la papa con la imagen del país y con la narrativa de “cuna de la papa”. Hay que recordar la emblemática campaña “Este pechito come papa”; iii) Gastronomía como motor de prestigio: chefs peruanos han incorporado papas nativas en menús de alta cocina, reforzando su valor cultural. Este impacto cualitativo ha sido quizás el más duradero: la papa ya no es solo un alimento, sino un símbolo de identidad nacional.

Por el lado institucional, la instauración del DNP abrió espacio para: i) Alianzas público-privadas: entre ministerios, gobiernos regionales y locales, procesadores, restaurantes y cadenas de supermercados; ii) Agenda de políticas sectoriales: la fecha se ha usado para anunciar y lanzar nuevos productos, planes de industrialización, programas de innovación y proyectos de investigación; iii) Visibilidad mediática: cada año, la papa logra presencia en medios nacionales e internacionales, algo que difícilmente ocurriría sin esta conmemoración.

También debemos indicar que a partir de la experiencia peruana y con su liderazgo, se instauró un espacio más amplio de promoción. La Asamblea General de Naciones Unidas en su 78º período de sesiones (diciembre 2023), designó el 30 de mayo como Día Internacional de la Papa, acogiendo la propuesta liderada por Perú y haciendo oficial su celebración en todo el mundo.

El DNP ha sido exitoso en lo simbólico y cultural: reposicionó el tubérculo como orgullo nacional y lo convirtió en protagonista de la gastronomía. En lo económico, los beneficios han sido más visibles en productores de papas nativas que en los de papa blanca.

El reto hacia el futuro es transformar esta celebración en un motor de políticas integrales:

  • Construir una narrativa permanente: Pasar de una celebración anual a una campaña continua que mantenga a la papa en la conversación pública todo el año; Integrar la papa en la marca país y en campañas de nutrición, sostenibilidad y orgullo cultural; Usar medios digitales, influencers gastronómicos y chefs para mantener su presencia en redes sociales y en la cocina contemporánea;
  • Impulsar la industrialización con valor agregado: Desarrollar productos modernos: snacks saludables, harinas funcionales, bebidas fermentadas, bioplásticos; Incentivar la inversión privada y pública en plantas de procesamiento regionales; Promover la papa como insumo para la innovación alimentaria y tecnológica, más allá del consumo fresco;
  • Estrategias de mercado y consumo urbano: Segmentar al consumidor: papas nativas gourmet para nichos premium, papas biofortificadas para programas sociales, papas procesadas para supermercados; Crear sellos de calidad y origen que diferencien variedades y garanticen trazabilidad; Ampliar la presencia en cadenas modernas de distribución y plataformas de comercio electrónico;
  • Infraestructura y logística: Centros de acopio y almacenamiento en frío para reducir pérdidas postcosecha; Mejorar la conectividad vial y digital para facilitar la comercialización directa; Plataformas de mercados virtuales que conecten productores con consumidores urbanos;
  • Internacionalización: Posicionar la papa nativa como producto bandera de exportación, similar al café o la quinua; Participar en ferias internacionales con una narrativa de biodiversidad y sostenibilidad; Desarrollar alianzas con chefs y marcas globales para introducir la papa peruana en menús y productos internacionales;
  • Educación nutricional y cultural: Campañas que destaquen la papa como alimento saludable y versátil, frente a la competencia de arroz y fideos; Programas escolares que enseñen la historia y diversidad de la papa como parte de la identidad nacional; Integrar la papa en la narrativa de seguridad alimentaria y lucha contra la anemia.

Celebremos este año el Día Nacional de la Papa, pensando en que deberíamos hacer cada uno de nosotros en los siguientes 10 años, para contribuir al mayor desarrollo sostenible de este sector que es clave para la sierra peruana.