(Agraria.pe) César Santisteban, director general del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), actualizó la información sobre el fenómeno del Niño Costero con datos al 12 de febrero. Apuntó así que, según la última evaluación del Climate Prediction Center de la NOAA, la animación de la Anomalía de la Temperatura Subsuperficial del Mar (ATSM) muestra que la porción más oriental de la masa de aguas cálidas —conocida como Onda Kelvin— se encuentra ya a menos de 100 kilómetros de las costas de Ecuador.
“El bolsón principal de anomalías con temperaturas entre +3 y +4 grados a 100 metros de profundidad está a unos 400 kilómetros de la costa. Se prevé que llegue a las costas sudamericanas en unas cuatro a seis semanas, en función de la intensidad del Anticiclón del Pacífico Sur, que impulsa los vientos alisios y frena el desplazamiento de estas aguas cálidas”, explicó Santisteban.
El arribo de la primera etapa de este “tren de ondas Kelvin” al litoral peruano aportará calor a la atmósfera. Sin embargo, el impacto del llamado “Niño Costero” dependerá fundamentalmente de la fecha de llegada. Este año, se espera que ocurra entre mediados y finales de marzo, coincidiendo con la entrada al otoño, lo que reduciría su impacto. En términos prácticos, esto supondría una extensión del verano en cuanto a temperaturas ambientales y, posiblemente, un invierno más cálido. Esta situación podría prolongarse hasta, al menos, el tercer trimestre de 2026 debido al tamaño de la masa de agua caliente que se aproxima.
En cuanto a la agricultura, Santisteban recordó que el calor excesivo provocado por el anterior Niño Costero en 2023 provocó la caída de flores en cultivos permanentes como limón, palta, mango y arándanos, reduciendo la producción cuyos efectos se evidenciaron en las cosechas de octubre y noviembre. Además, la falta de horas de frío impidió completar los ciclos fenológicos de algunos cultivos. En el norte del país, se prevé que las lluvias se prolonguen, y el exceso de calor y humedad incrementaría el riesgo sanitario por hongos y bacterias, alterando las ventanas de siembra. Ante este escenario, Santisteban recomienda el uso de reguladores de crecimiento vegetal, bioestimulantes y fitohormonas para gestionar estos retos.
“La información que compartimos busca explicar lo que sucede, no generar alarma. Es fundamental estar informados y alertas ante voces irresponsables que hablan de 'megaNiños' solo para atraer la atención mediática”, subrayó el director general de Midagri.
Finalmente, Santisteban hizo hincapié en la importancia de adoptar medidas técnicas, sin tremendismos ni hablar de “maganiños”, para mitigar los impactos de estos fenómenos, advirtiendo que esta podría ser la nueva normalidad climática, lo que obliga a desarrollar capacidades de adaptación ante condiciones cada vez más recurrentes.