(Agraria.pe) El cultivo de palma aceitera atraviesa un momento clave para el desarrollo productivo, económico y social de la Amazonía peruana, consolidándose como una alternativa rentable, formal y sostenible que beneficia principalmente a pequeños agricultores y contribuye a la lucha contra la pobreza y las economías ilícitas.
Así lo afirmó a Agraria.pe el economista Alfonso Morante, director del Grupo ProAmazonía, quien destacó que actualmente existen más de 120 mil hectáreas cultivadas de palma aceitera en el país, de las cuales alrededor de 95 mil ya se encuentran en producción, siendo más del 70 % manejadas por pequeños y medianos productores organizados en asociaciones y cooperativas.
“Cada vez más agricultores optan por la palma aceitera porque es un cultivo rentable, con mercado asegurado y con impactos económicos y sociales muy positivos. Muchos pequeños productores están saliendo de la pobreza en la Amazonía”, señaló Morante.
Un cultivo estratégico para la Amazonía
Morante recordó que la palma aceitera cumplió un rol decisivo entre 1995 y 2010, cuando permitió reemplazar más de 25 mil hectáreas de hoja de coca ilegal, contribuyendo a la pacificación y formalización de amplias zonas amazónicas.
“La palma aceitera fue y sigue siendo un cultivo clave para promover la formalidad y alejar a miles de peruanos de las actividades ilícitas”, enfatizó.
Actualmente, Ucayali lidera el área cultivada de palma aceitera, con más de 60 mil hectáreas, seguida por San Martín. Este liderazgo se explica por la disponibilidad de tierras ya intervenidas décadas atrás y por la conectividad vial que ofrece la carretera Federico Basadre.
Producción permanente y alto valor agregado
Uno de los principales atributos del cultivo es su producción durante los 365 días del año, lo que garantiza un flujo de ingresos constante para los agricultores. La producción nacional alcanza aproximadamente 280 mil toneladas anuales de aceite crudo de palma (CPO), procesadas íntegramente en plantas extractoras ubicadas en el país.
“El 100 % de la fruta se industrializa en el Perú, generando alto valor agregado y fortaleciendo la industria nacional”, precisó Morante.
Entre los principales derivados destacan el aceite crudo de palma (CPO), el aceite de palmiste (PKO) y la harina de palmiste (PKE), utilizados en las industrias alimentaria, cosmética, farmacéutica, energética y pecuaria.
Impacto económico, social y exportador
La cadena productiva de la palma aceitera genera más de 17 mil empleos directos y entre 50 mil y 60 mil empleos indirectos, considerando actividades como transporte, comercio de insumos, metalmecánica, servicios y maquinaria agrícola.
Asimismo, se estima que unas 12 mil familias dependen directamente del cultivo, beneficiando a más de 70 mil peruanos en la Amazonía. En el ámbito comercial, aunque la mayor parte de la producción se destina al mercado interno, las exportaciones superan las 85 mil toneladas anuales, representando en regiones como Ucayali más del 50 % del valor total exportado.
Potencial para un nuevo milagro agroindustrial
Morante subrayó que el Perú cuenta con más de 8 millones de hectáreas degradadas y deforestadas que podrían ser aprovechadas con cultivos permanentes, formales y sostenibles como la palma aceitera, el cacao y la reforestación.
“El próximo milagro exportador del Perú está en la Amazonía. Generar trabajo y riqueza es la mejor forma de frenar la deforestación y las actividades ilícitas”, afirmó, destacando que el país cuenta con más de 15 plantas extractoras y refinerías que operan con altos estándares de calidad y sostenibilidad.
Finalmente, resaltó que el sector palmero peruano es democrático e inclusivo, con una fuerte participación de pequeños productores integrados a cadenas de suministro formales.
“Este es el modelo correcto: asociaciones de pequeños agricultores articuladas a empresas ancla que brindan mercado, financiamiento y buenas prácticas. Un sector que genera bienestar, cuida el medio ambiente y es motivo de orgullo para el Perú”, concluyó el director de ProAmazonía.
Dato
. El Grupo ProAmazonía está conformado por pequeñas, medianas y grandes empresas que operan en la Amazonía peruana y poseen un alto compromiso social por su desarrollo sostenible e inclusivo. A través de iniciativas comunitarias y proyectos sostenibles, trabaja de la mano con las instituciones públicas y las comunidades nativas para crear un futuro próspero para las regiones amazónicas.