20 agosto 2026 | 09:44 am Por: Edwin Ramos | prensa@agraria.pe

Semillas certificadas: el reto para incrementar su uso en el país y el potencial peruano para exportar

Semillas certificadas: el reto para incrementar su uso en el país y el potencial peruano para exportar
Julio Miguel Vivas Bancallan, CEO de la Asociación Peruana de Semillas (APESemillas), explica por qué la tasa de uso de semilla certificada en el país sigue siendo baja, cómo el sector proyecta seguir creciendo en exportaciones y qué se discutirá en el II Congreso Peruano de Semillas y Viveros, a realizarse del 20 al 22 de agosto en Chiclayo.

(Agraria.pe) En Perú, apenas el 15% de la semilla que utilizan los agricultores es certificada. Para el gerente general de APESemillas, Julio Miguel Vivas Bencallan, el freno principal no está en la falta de oferta, sino en el marco regulatorio con el que hoy se importa y comercializa la semilla en el país.

"Creería que algo principal es el tema regulatorio", afirma Vivas, quien detalla que el gremio está trabajando de manera articulada con MIDAGRI y Autoridad en Semillas el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) en mejoras normativas, entre ellas los denominados procedimientos de homologación.

El mecanismo busca que la semilla certificada que se importa desde su país de origen mantenga esa condición al ingresar al mercado peruano, algo que actualmente no ocurre: "Se está importando semillas de maíz y, bajo la normativa actual, estas son ingresadas bajo una clase no certificada". El resultado es que el sistema no distingue entre una semilla de calidad y una que no lo es, por lo que no permite determinar con claridad la estadística de uso de semilla certificada, aun cuando el material importado sí cumpla con los estándares de certificación.

Además del ajuste normativo, APESemillas apunta a un segundo frente: la sensibilización del productor. Para ello, el gremio ha estrechado su trabajo con el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) en el desarrollo de parcelas demostrativas, espacios donde los agricultores pueden conocer de cerca las variedades y sus atributos. "Ese es un factor también muy importante, que también estamos trabajando en manera articulada con el Midagri y con su institución el INIA", sostiene.

Un portafolio amplio, con la exportación como tendencia
El mercado peruano de semillas incluye desde forrajeras hasta hortalizas, cucurbitáceas, arroz, maíz, entre otros, con demandas que varían según el uso de cada semilla. Pero la tendencia comercial más clara, según Vivas, es el crecimiento de la producción y exportación de semillas en contraestación.

La razón es climática: los principales desarrolladores de variedades del hemisferio norte no pueden mantener una producción continua durante todo el año por sus condiciones estacionales, por lo que buscan países del hemisferio sur donde continuar sus ciclos de multiplicación. "Ahí Perú tiene esas ventajas comparativas justamente para que les permita hacer esta actividad de producción y multiplicación de semillas y exportar las semillas", explica el gerente general del gremio.

Las cifras respaldan esa apuesta: en 2025 la actividad generó 101.5 millones de dólares en exportaciones, con un crecimiento de 8.3% respecto al año anterior. Entre los principales productos de exportación figuran las semillas de tomate, pimiento y maíz, además de cucurbitáceas como sandía, melón y pepino. En importaciones, el sector mueve cerca de 37 millones de dólares.

Para Vivas, ese crecimiento seguirá siendo constante, aunque condicionado al trabajo conjunto con Midagri y SENASA para equilibrar la protección fitosanitaria y la comercialización semillas.

El componente genético frente al cambio climático
El directivo sitúa a la semilla como pieza central del desarrollo de la agroindustria nacional, justo en un contexto de desafíos crecientes: fenómenos como El Niño, que golpean con distinta intensidad según la zona —falta de agua en unas, exceso en otras—, además de la salinidad y el incremento de temperaturas. A ello se suma la exigencia de una mayor seguridad alimentaria y la necesidad de reducir el desperdicio de alimentos.

"Ahí cumple un papel importante la investigación e innovación en semillas. El desarrollo de nuevas variedades que justamente puedan atender esos desafíos", señala Vivas, quien pone como ejemplo un taller reciente en Piura sobre banano, donde participó la empresa Tropic Biosciences. La compañía desarrolla variedades resistentes al Fusarium raza 4 tropical y otras que retardan su proceso de oxidación, de la fruta. "Muchas veces el consumidor desecha la fruta al verla así", explica el gerente de APESemillas sobre ese fenómeno, y agrega que iniciativas como esta contribuyen directamente a reducir el desperdicio alimentario. Ese desarrollo, precisa, se realiza mediante uso de nuevas tecnologías como edición genética.

Propiedad intelectual: el rol de INDECOPI y las regalías
APESemillas también trabaja con el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI) para fortalecer el sistema de observancia de la propiedad intelectual de las nuevas variedades. El objetivo, dice Vivas, es dar seguridad jurídica a quienes invierten en investigación, de modo que puedan recuperar a través de las regalías por el uso de sus variedades y reinvertir esos recursos en nuevas líneas de investigación.

"Ese es un aspecto muy importante que va a permitir que, como el caso del INIA y otros centros de investigación, pueda autofinanciar sus investigaciones a través del desarrollo de nuevas variedades", indica. El trabajo se realiza de forma conjunta entre el Midagri, el INIA, INDECOPI, Breeders Alliance y el propio gremio, otro aspecto es establecer una agenda de trabajo articulada en materia de investigación con el propósito de evitar que los esfuerzos entre Estado, sector privado y academia se dupliquen. "En el pasado lo que se veía es que la Academia, los centros de investigación  públicos y el sector privado trabajaban de manera paralela e independiente", recuerda Vivas, quien defiende una agenda conjunta para atender de manera coordinada para atender las necesidades del productor.

Una demanda que seguirá creciendo
Para Vivas, la proyección de largo plazo del sector está atada al crecimiento poblacional mundial y demanda de alimentos. Cita a la FAO, que estima que hacia 2050 la población superará los 9,000 millones de habitantes, lo que exigirá incrementar la productividad agrícola en un 60%. "Para asegurar esa productividad se requiere el componente genético en la semilla", afirma, lo que —sostiene— garantiza una demanda sostenida de semillas de calidad en los próximos años.

El Congreso llega a Chiclayo
Del 20 al 22 de agosto de 2026, la Universidad Señor de Sipán, en Chiclayo, será sede del II Congreso Peruano de Semillas y Viveros, que reunirá a representantes del sector público y privado, empresas, productores, investigadores, académicos y profesionales del agro.

La descentralización del evento es, para Vivas, un punto clave. "Muchas veces veíamos que los eventos eran muy centralistas en Lima y no llegábamos a nuestro público objetivo que son nuestros productores", comenta. El primer congreso se realizó el año pasado en Arequipa; esta edición se traslada a la zona norte del país.

El programa contempla bloques temáticos sobre aspectos fitosanitarios del comercio de semillas, nuevas tecnologías de fitomejoramiento —incluida la edición genética y su regulación—, desarrollo de nuevas variedades de maíz, hortalizas, banano y arroz, propiedad intelectual (con la participación de INDECOPI e INIA) e innovación e investigación frente al cambio climático y la seguridad alimentaria. También se abrirá un espacio para que estudiantes de pregrado y posgrado presenten sus trabajos de investigación.

Una de las novedades de esta edición es el día de campo que se realizará en la Estación Experimental del INIA, donde empresas del sector habrán instalado variedades de maíz y hortalizas, y el propio INIA mostrará cultivos como frambuesa, maracuyá y leguminosas. El espacio no se limitará a semillas: también participarán empresas proveedoras de sistemas de riego, maquinaria y otras tecnologías agrícolas. "La idea es tratar de transmitir todo un paquete tecnológico al productor y que sea algo muy vivencial", concluye Vivas.

 

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