(Agraria.pe) El sector agroindustrial peruano enfrenta un escenario de alta complejidad climatológica que pone en riesgo los niveles de productividad de uno de sus principales productos de exportación. De acuerdo con el último reporte del especialista sectorial Milton Calle, las principales zonas productoras de mango del país, Piura y Casma, vienen registrando temperaturas mínimas y máximas inusualmente elevadas durante el mes de mayo de 2026, quebrando los patrones térmicos necesarios para inducir una floración adecuada.
Los indicadores meteorológicos han confirmado un acoplamiento entre el mar y la atmósfera, fenómeno que actuará como un desencadenante para un mayor calentamiento ambiental en los próximos meses en ambas regiones costeras. Esta tendencia hacia la tropicalización del clima obliga a los agricultores a tomar decisiones cruciales en las semanas venideras para determinar la viabilidad y el futuro de la actual campaña peruana de mango.
Radiografía térmica: Brechas críticas en Piura y Casma
El incremento de las temperaturas en las zonas de cultivo altera los ciclos biológicos de las plantas. Calle detalla que los valores registrados en mayo evidencian una marcada desviación frente a una campaña típica o año normal:
Piura: Registró una temperatura mínima promedio mensual aproximada de 22.5 °C y una máxima de 34.0 °C. Estos valores se ubican muy lejos de los 18.0 °C (mínima) y 30.0 °C (máxima) considerados normales para la región.
Casma: Enfrenta temperaturas de 18.8 °C (mínima) y 29.0 °C (máxima). Esta condición es notablemente superior a los 16.0 °C y 26.0 °C que caracterizan a una campaña típica en dicha localidad.
El desafío del rebrote vegetativo y el manejo fitotécnico
Como consecuencia directa del calor persistente, los árboles de mango en Piura han manifestado múltiples flujos vegetativos. Esto ha generado una gran dispersión en la edad de los últimos brotes, la cual oscila principalmente entre los 70 y 90 días.
Esta asincronía eleva el riesgo de que ocurra un rebrote generalizado en las próximas semanas. Actualmente, la principal barrera biológica y técnica con la que cuentan los productores peruanos para frenar el rebrote es el agoste o estrés hídrico inducido. Debido a esto, el cultivo de mango no ha recibido riego desde la ocurrencia de la última lluvia en el mes de marzo.
Vulnerabilidad de la variedad Kent y diferencias tecnológicas
El panorama se torna aún más desafiante si se considera la estructura varietal del país. La variedad Kent, que constituye el 95% del área total sembrada en el Perú, es técnicamente reconocida como la más difícil de manejar cuando se enfrenta a condiciones de tropicalización del clima.
A diferencia de otros países productores ubicados en regiones tropicales (como Brasil), donde se emplean de forma habitual reguladores de crecimiento como el Paclobutrazol (PBZ) o el Uniconazol (UCZ) para inducir y controlar la floración incluso bajo escenarios de altas temperaturas y precipitaciones, en el Perú no se utiliza este tipo de reguladores de crecimiento. Esto deja el éxito de la campaña supeditado casi exclusivamente al manejo del estrés hídrico y a las estrategias de campo que implementen los agricultores bajo la presión térmica actual.