(Agraria.pe) El desarrollo de soluciones biotecnológicas alineadas con la sostenibilidad está ganando terreno en la academia peruana. Actualmente, el Programa de Doctorado en Ingeniería y Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) viene liderando una investigación científica orientada a elaborar abono orgánico a partir de los residuos de semillas de moringa (Moringa oleifera).
La iniciativa, que es desarrollada por la estudiante de doctorado Diana Moreno Rodríguez, propone aprovechar este subproducto agrícola como una alternativa ecoamigable para optimizar la calidad de los suelos y favorecer el desarrollo de los cultivos tradicionales en el país.
El material utilizado en el estudio es el residuo de semillas de moringa, también denominado técnicamente como "torta de semillas de moringa", el cual está compuesto principalmente por las cáscaras y el interior de las semillas que quedan como descarte tras el proceso industrial de extracción del aceite de moringa.
Según detalló la investigadora Diana Moreno, una de las principales ventajas de este insumo es que, además de suministrar macronutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, incorpora una cantidad significativa de materia orgánica al suelo, lo que contribuye directamente a mejorar su estructura física, potenciar la retención de agua y dinamizar la actividad microbiana benéfica.
Asimismo, destacó que su aprovechamiento fomenta el uso sostenible de los residuos agroindustriales y se alinea con los principios globales de la economía circular y la agricultura sostenible.
En la fase operativa del proyecto, el estudio analiza meticulosamente el tratamiento previo de las semillas. Antes de proceder a la extracción del aceite vegetal, la investigación evalúa cómo influyen distintos métodos de acondicionamiento de las semillas —tales como el remojo, la cocción y la germinación— en la calidad final del residuo generado. El objetivo central de esta evaluación es identificar con precisión qué tratamiento específico permite obtener una torta de semillas que resulte más adecuada y asimilable para ser utilizada como abono orgánico, logrando dar valor a un subproducto que históricamente ha recibido poca atención en los campos de cultivo.
Finalmente, enfatizó que este abono orgánico no está destinado exclusivamente al cultivo de la misma planta de moringa. Debido a su alto contenido de materia orgánica, proteínas y nutrientes minerales, el bioinsumo posee un alto potencial de aplicación en diversos sectores de la agricultura general.
Como antecedentes científicos de soporte, Moreno citó estudios internacionales que han evaluado la aplicación de la torta de semillas de moringa en huertos de naranja Valencia (Citrus sinensis), donde se observaron notables mejoras en las propiedades del suelo, la nutrición de las plantas, la productividad y la calidad comercial de los frutos, especialmente cuando se combinó con compost tradicional.
Del mismo modo, investigaciones realizadas en manzanos de la variedad "Anna" demostraron que la aplicación de la torta de semillas de moringa, ya sea de forma individual o combinada con vermicompost, favoreció de manera integral la actividad microbiana del suelo, el crecimiento de los árboles, el contenido mineral de las hojas y el rendimiento final de la cosecha.