31 julio 2026 | 10:20 am Por: Edwin Ramos | prensa@agraria.pe

La castaña amazónica, el fruto que demuestra que el bosque en pie también exporta

La castaña amazónica, el fruto que demuestra que el bosque en pie también exporta
Perú es el segundo proveedor mundial del producto, con exportaciones que en 2025 bordearon los USD 48,5 millones. Especialistas de PROMPERÚ sostienen que el futuro de la cadena está en los derivados con valor agregado y en una narrativa comercial basada en conservación, trazabilidad y origen amazónico.

(Agraria.pe) La castaña amazónica se perfila como uno de los productos con mayor capacidad de contar "una historia distinta sobre la oferta exportable peruana". Así lo señala un análisis de la Dirección de Coordinación de las Oficinas Regionales de PROMPERÚ, que destaca que este fruto "nace en bosques conservados de Madre de Dios, se recolecta de manera silvestre y forma parte de una cadena que conecta biodiversidad, empleo, ingresos locales y protección del territorio".

Ese origen, lejos de ser un dato anecdótico, se ha convertido en un activo comercial. Según el reporte, los compradores internacionales "no evalúan únicamente el producto terminado", sino que también observan "el origen, la trazabilidad, el impacto ambiental y la historia productiva que acompaña a cada oferta".

Un fruto que solo crece si el bosque se mantiene en pie
La particularidad de la castaña amazónica es que su explotación depende directamente de la conservación forestal. Los árboles pueden alcanzar "hasta 60 metros de altura y vivir alrededor de 500 años", y su recolección manual "contribuye al sustento económico de miles de personas en Madre de Dios", según el documento.

Esta relación entre producción y conservación es, para PROMPERÚ, un argumento comercial en sí mismo: "La castaña amazónica demuestra que la bioeconomía puede generar ingresos, empleo formal y oportunidades sin degradar el territorio". Ese planteamiento es también el eje de la Hoja de Ruta para la Castaña Amazónica al 2030, que busca "avanzar hacia una cadena más sostenible, inclusiva e innovadora".

De materia prima a ingrediente de alto valor
El informe plantea que el mayor potencial de crecimiento está en pasar de la castaña sin transformar a una familia de derivados: harina, aceite, snacks, cremas untables, barras, chocolates, granolas, suplementos e ingredientes para cosmética natural. Esto permitiría, señala PROMPERÚ, "reducir la dependencia de la materia prima sin transformación" y posicionar al país "como proveedor de soluciones amazónicas con valor agregado".

En ese proceso, las fichas técnico-comerciales elaboradas por el CITEproductivo Madre de Dios cumplen un papel clave, ya que "traducen las posibilidades de la castaña amazónica en información útil para el mercado".

Entre los productos con más recorrido, la castaña deshidratada mantiene una posición natural en el segmento saludable gracias a su perfil nutricional, "asociado a proteínas, grasas insaturadas, selenio, magnesio y otros micronutrientes". La harina, en tanto, abre una puerta distinta: al ser "naturalmente libre de gluten, de origen vegetal", puede aplicarse en "panadería saludable, repostería, chocolatería, confitería y mezclas funcionales". El aceite, por su parte, apunta a industrias más especializadas gracias a su "perfil de ácidos grasos insaturados, presencia de antioxidantes naturales" y su obtención mediante prensado en frío, lo que lo hace atractivo para "alimentos funcionales, formulaciones dermatológicas, cápsulas, cuidado personal y cosmética natural".

Para PROMPERÚ, sin embargo, la innovación "no debe entenderse solo como la creación de nuevos productos", sino también como la capacidad de "contar con información clara, calidad verificable, empaques adecuados, aplicaciones bien definidas y una narrativa de origen que dialogue con las exigencias del mercado".

Perú, segundo proveedor mundial detrás de Bolivia
El mercado internacional de la castaña amazónica está concentrado en tres países. Bolivia lidera con "el 54,3 % del valor exportado a nivel mundial", mientras que Perú ocupa el segundo lugar y "ha consolidado una posición asociada al procesamiento de alta calidad". Brasil completa el grupo.

En 2025, las exportaciones peruanas del producto —clasificado comercialmente como nuez de Brasil sin cáscara— llegaron a "cerca de USD 48,5 millones, lo que representó un crecimiento de 34,08 % respecto al año anterior". Corea del Sur se mantuvo como el principal destino, con una participación de "21,11 % y la ventaja del acceso con arancel cero", mientras Estados Unidos y España continúan como mercados consolidados. El reporte añade que el crecimiento de Turquía y China durante 2026 "refleja una diversificación gradual de los destinos de exportación".

La transformación también empieza a notarse en los precios: el aceite de castaña "alcanza precios muy superiores a los de la nuez sin procesar" y ya llega a mercados como Reino Unido, Japón, Canadá y Alemania. A esto se suman iniciativas de economía circular en Madre de Dios que aprovechan la cáscara y otros subproductos para elaborar "jabones, champús sólidos, velas aromáticas y coberturas orgánicas para jardinería".

Un producto con impacto territorial
Más allá de las cifras comerciales, PROMPERÚ subraya que la cadena "involucra recolectores, asociaciones, mipymes, comunidades locales, empresas transformadoras y actores técnicos que dependen de la conservación del bosque". La Hoja de Ruta al 2030 plantea, además, mejorar las condiciones laborales y "promover el liderazgo de mujeres y jóvenes".

Esa dimensión, sostiene el análisis, puede ser decisiva frente a compradores que privilegian el consumo responsable: "cuando un producto demuestra que detrás de su origen hay conservación, empleo formal y una cadena mejor organizada, gana credibilidad ante compradores que buscan algo más que abastecimiento".

El reto pendiente
El documento cierra con una idea que resume la apuesta de fondo: la castaña amazónica peruana tiene "una ventaja que pocos productos pueden mostrar con tanta claridad: su crecimiento comercial depende de conservar el bosque". El desafío, según PROMPERÚ, es consolidar una oferta "más sofisticada, capaz de responder a compradores que valoran origen, calidad, sostenibilidad y consistencia comercial", de modo que el producto se presente ante el mundo "como una expresión de la bioeconomía peruana".

 

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