(Agraria.pe) Cuando se habla del Fenómeno El Niño, advierte el especialista agrícola Luis Garavito Calmet, hay que pensar en dos años: 2026 y 2027. Para los productores de uva de mesa del norte del Perú, el desafío es manejar la planta en un contexto de altas temperaturas, mucha radiación y niveles de estrés elevados.
Garavito explica que desde 2023 el clima ha registrado un incremento de temperaturas en los meses de verano, lo que tiene consecuencias directas sobre el cultivo. "Tenemos un mayor desarrollo vegetativo justo en la etapa en que se está definiendo el racimo y la fertilidad de yemas", señala.
Una uva de mesa más tropical
Este escenario hace que el comportamiento de la uva de mesa se vuelva más tropical. Como respuesta, el uso de antigiberélicos se presenta como alternativa frente al crecimiento excesivo de brotes, los problemas de fertilidad de yemas, la formación de feminelas, los parrones muy sombreados, el exceso de mano de obra en deshoje y desbrotes, y los riesgos para la sanidad del cultivo.
El objetivo, detalla el especialista, es retardar por un período el crecimiento vegetativo de las plantas y mejorar la formación interna de racimos. A la par de regular el desarrollo de los brotes, hay que lograr altas tasas de fotosíntesis y mantener una planta activa y eficiente. Eso implica desestresar el sistema radicular, generar raíces de manera constante y asegurar un área foliar que no deje de trabajar.
Sin raíces no hay plan que funcione
Una vez que se cuenta con raíces y un riego óptimo, el vigor y la fertilidad dependerán de la nutrición, donde la fertilización y el manejo de la conductividad eléctrica cumplen un rol fundamental. "No hay plan de fertilización bueno si no hay raíces", recalca Garavito.
Estado actual del campo
Según el especialista, la planta está consumiendo una alta cantidad de reservas para el llenado de los frutos, lo que pone en riesgo el normal desarrollo de la siguiente campaña. Si los frutos tienen alta demanda de fotosintatos, no habrá excedente que baje al sistema radicular para generar raíces nuevas en este momento.
¿Qué hacer?
La recomendación es aportar externamente lo que la planta necesita: alimento en forma de fotosintatos, carbohidratos y azúcares, pero de manera rápidamente disponible. Esto se logra con un plan de fertilización y un buen programa de estimulación radicular. "Hay que activar la planta y vigorizarla", afirma.
Entre los nutrientes más importantes, Garavito menciona nitrógeno, zinc, boro, calcio, potasio y fósforo, además de molibdeno, hierro y manganeso. A ello se suman un programa de control de hongos de madera y un programa hormonal vía foliar, basado en promotores de hormonas como auxinas y citoquininas, para dar a la planta esa traza de hormona que necesita y no detener su actividad fotosintética.
El especialista concluye con una advertencia para los productores: el éxito de la campaña 2027 se define en la poda de formación de 2027.