25 agosto 2026 | 10:54 am Por: Edwin Ramos | prensa@agraria.pe

¿Por qué no floreció el mango en Piura y Casma?

¿Por qué no floreció el mango en Piura y Casma?
Piura llegaba con condiciones inmejorables tras una cosecha baja, pero las lluvias de marzo y temperaturas récord frenaron el proceso. En Casma, el fenómeno El Niño y las altas densidades de siembra agravan un panorama aún más crítico.

(Agraria.pe) La campaña de mango 2026 enfrenta un escenario de baja floración que preocupa al sector agroexportador, según el diagnóstico del especialista Milton Calle, quien atribuye el problema a una combinación de factores climáticos y de manejo agronómico que golpearon a las dos principales zonas productoras del país: Piura y Casma.

De acuerdo con Calle, el escenario para este año lucía favorable en un principio. La campaña anterior había sido especialmente baja, con una producción de entre 350 mil y 400 mil toneladas frente a un potencial de 700 mil a 800 mil toneladas, es decir, apenas un 40% de la capacidad instalada. "Esto significaba en números gruesos un 60% de la capacidad productiva lista para producir el 2026", explica el especialista, lo que en teoría dejaba a las plantas con reservas suficientes para una floración vigorosa.

Sin embargo, el clima alteró ese pronóstico. A mediados de marzo, las plantas rebrotaron impulsadas por las lluvias y, a partir de ese momento, los agricultores suspendieron el riego, una práctica que en muchos campos se mantiene incluso hasta fines de agosto para inducir el estrés hídrico necesario para la floración.

El problema, señala Calle, se agravó cuando las temperaturas entre abril y julio se ubicaron seis grados por encima del promedio histórico. En ese contexto, la variedad Kent —predominante en la región— no logró acumular las reservas de almidón necesarias para sostener la floración, uno de los procesos que más energía demanda a la planta.

"La planta no tuvo humedad suficiente para un proceso fotosintético eficiente, en la mayor parte de los casos el árbol consumió sus reservas para sobrevivir en un ambiente muy adverso", detalla el especialista. Con un balance energético desfavorable entre fotosíntesis y respiración, los árboles requerían más tiempo para acumular almidón, pero ese mismo estrés hídrico prolongado —necesario para frenar un rebrote vegetativo excesivo— terminó jugando en contra.

A esto se suma que los agricultores no contaron con herramientas complementarias para controlar la alta producción de giberelinas en la planta, ya que no se aplicaron bloqueadores de síntesis como el paclobutrazol (PBZ), el uniconazol u otros productos similares que suelen usarse para regular el crecimiento vegetativo y favorecer la floración.

Casma, un panorama aún más crítico
En el valle de Casma, la situación es todavía más preocupante. Según Calle, el fenómeno El Niño se combinó con las altas densidades de siembra propias de la zona —reconocida a nivel mundial por manejar entre 800 y 3,300 árboles por hectárea— para conspirar contra la floración.

Esa alta densidad de plantación genera un efecto negativo directo: la falta de luz solar, factor determinante para una fotosíntesis eficiente. A ello se agrega una deficiente gestión de la poda, lo que ha derivado en un cuadro más severo que el de Piura. "Casma, parte baja del valle, la está pasando peor que Piura, pues aún no alcanza el 10% de floración", advierte el especialista.

El panorama descrito por Calle anticipa una nueva campaña por debajo del potencial productivo del sector, lo que mantiene en alerta a productores y exportadores de mango a la espera de que las condiciones climáticas de los próximos meses permitan revertir, al menos parcialmente, el retraso en la floración.

 

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