17 septiembre 2026 | 09:16 am

La uva de mesa frente al Fenómeno del Niño: cómo mantener la planta trabajando

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La uva de mesa frente al Fenómeno del Niño: cómo mantener la planta trabajando
Especialista agrícola explica por qué el manejo nutricional durante los episodios de estrés climático debe apuntar a un solo objetivo: que la fotosíntesis no se detenga.

(Agraria.pe) Con la llegada del Fenómeno del Niño y el estrés climático que impone a los cultivos, el manejo de la uva de mesa exige un cambio de enfoque. Así lo explica el especialista agrícola Luis Garavito Calmet, para quien la prioridad durante estos episodios no cambia: mantener activa la fotosíntesis de la planta es lo que finalmente define la calidad de la fruta. "Que no se detenga la máquina de hacer fotosíntesis", resume Garavito, quien apunta que sostener a la planta en producción constante ha permite, temporada tras temporada, alcanzar buenos niveles de firmeza, brix, calibre y color.

El primer factor a vigilar, según el especialista, es la capacidad de la planta para metabolizar el nitrógeno entre la brotación y la floración, un proceso en el que la calidad del sistema radicular resulta determinante. "Es importante considerar la capacidad que tiene la planta de metabolizar el nitrógeno entre brotación y flor. Para ello, la calidad del sistema radicular en cuanto a aportar carbohidratos y fósforo a inicios de temporada resulta esencial. Manejar un sistema de raíces para que sea un buen exportador de azúcares y fósforo minimizará los problemas potenciales de condición", señala Garavito.

El especialista advierte que hay que prestar especial atención cuando algunos nutrientes comienzan a decaer, ya que en esos momentos la planta los necesita más para resolver el estrés. Entre los elementos clave menciona el zinc, que interviene en todos los mecanismos de protección y es probablemente el más importante en ese sentido; el magnesio, que participa en la producción de clorofila; el hierro, el azufre y el manganeso, relacionados con la obtención de energía a nivel de citoplasma; y el calcio, necesario para controlar el aumento del etileno. También destaca el rol del boro más allá de su impacto en la floración: un déficit de este elemento dificulta que las auxinas bajen a las raíces y activen su crecimiento, lo cual reduce a su vez la absorción de calcio.

El segundo aspecto a enfrentar, explica Garavito, es el desbalance energético que sufre una planta con la fotosíntesis dañada, sometida a una suerte de "dieta hipocalórica" que exige carbohidratos de rápida disponibilidad. A esto se suma un tercer frente: el uso de antioxidantes —como extractos de algas o similares— y de activadores metabólicos, junto con aminoácidos, que el especialista describe como una gran ayuda en los momentos críticos.

Finalmente, Garavito llama a evitar las altas producciones de etileno generadas por el estrés, ya que esta hormona se une a los receptores de la membrana plasmática de la mitocondria y bloquea el proceso de respiración celular. "No hagamos plantas, hagamos máquinas de hacer fotosíntesis", concluye el especialista.

Edwin Ramos
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Edwin Ramos prensa@agraria.pe
Periodista especializado en agroindustria, producción y tecnología.
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