(Agraria.pe) El verdadero desafío de la Amazonía peruana no radica en el desempleo, sino en un subempleo crónico impulsado por la bajísima productividad del pequeño agricultor. Así lo define José Yturrios, director de agricultura sostenible y cambio climático en Consultora Recursos, quien refiere que, aunque cientos de miles de productores trabajan diariamente con un esfuerzo físico extenuante, los resultados son mínimos no por falta de capacidad o de herramientas disponibles en el mercado, sino por una desconexión estructural que impide que la tecnología llegue a sus parcelas.
Las cifras actuales son contundentes, ya que según la Encuesta Nacional Agropecuaria de 2024 apenas el 3.1% de los productores recibe asistencia técnica, mientras que el uso de fertilizantes se sitúa entre un escaso 12% y 25%, sumado a una mecanización que es prácticamente inexistente en la región.
Sin embargo, el potencial de transformación es inmenso, pues cultivos como el café podrían pasar de rendimientos de 13 a 30 quintales por hectárea y el cacao podría elevar su producción de 720 a más de 2,000 kilogramos por hectárea si se lograra cerrar la brecha de acceso.
Para Yturrios, el problema no es de índole técnica, sino de una carencia de servicios continuos y permanentes en el campo, por lo que propone impulsar modelros de Última Milla, diseñados para llevar conocimiento, maquinaria y herramientas directamente al productor de forma masiva.
Este enfoque busca romper el aislamiento del agricultor amazónico mediante servicios productivos constantes y financieramente sostenibles, permitiendo que la tecnología se convierta finalmente en el motor real de una agricultura moderna y rentable.